Tengo tanto miedo, algo que jamás antes había sentido, el sentimiento es extraño, siento que mis nervios y sentidos se agudizan a un nivel tan alto que me es difícil controlar mi cuerpo y mis acciones, casi paralizante. Creo que podré controlarlo, debo mantenerlo bajo control…
No temo por mí, si no de lo que pueda llegar a ser capaz. Tanto poder es con lo que todos alguna vez soñamos, pero no es hasta que lo tenemos que nos damos cuenta de la gran responsabilidad que conlleva, no creo tener tanto auto control ni creo ser capaz de llevar a cabo la tarea que me ha sido otorgada, tarea digna de un súper héroe de ficción o un personaje de algún libro extraño.
Es raro eh irónico que hoy me sienta más seguro rodeado de tanta luz, temo ir a dormir de noche, pero si duermo de día, la tranquilidad que la luz del sol me ocasiona más que un recurso de estabilidad será un simple eh inútil recuerdo.
Antes de que el sol se apague deberé dejar todo resuelto, debo dejar en claro que no estoy de acuerdo con esta tarea, y debo admitir que me provoca horror solo imaginar lo que me espera, antes que el sol se apague la bella muerte me protegerá y cuando el sol y su luz dejen de brillar, yo seré quien intercederá por ella.
No soy el primero a cargo de esta gran tarea, eso me hace pensar que nadie ha sobrevivido a ella.
(Diario de J. D Masacre).
Pues heme aquí, preparado más no listo. A pocas horas de que el sol se ponga y no brille hasta mañana.
- Estoy cansado… descansar un par de horas antes no dañara a nadie -
Fue tan grande el error que cometí, pero ¿cómo hubiese previsto lo que ocurriría?
No fue sino un simple momento en el que me había reclinado en mi cama para descansar, el primer parpadeo se sintió bien, el segundo fue casi orgásmico, al tercero sentía como 100libras cayeron sobre mis parpados para no abrirse.
Esas pocas horas fueron un sueño eterno, más que un sueño, una pesadilla. En la que me encontraba en un cuarto donde una pequeña niña estaba sujeta con cadenas a una silla vieja. Las paredes del lugar estaban algo deterioradas y no podía ver más allá de una puerta cerrada, escuchaba los gritos de auxilio de la pequeña mientras lloraba, pero nadie aparte de mi escuchaba los lamentos, aparte de mi y de el sujeto que a continuación entraría al cuarto, cubierto de sangre; no podía ver su rostro, usaba una bata blanca y sostenía un cuchillo de carnicero en su mano derecha; eso explicaba el frío en la habitación. –MALDITA SEA- temblaba y gritaba al verlo.
Se acerco a mí, pero no era yo a quien quería, me atravesó como fuese hecho de aire, camino hacia la pequeña, mi reloj sonaba marcando las 12:34pm y el cuello de la pequeña era violentamente rebanado por los pequeños y múltiples pliegues del metal punzante del cuchillo, llore de horror al ver tal imagen, mientras el maldito volteaba hacia a mí con una voz inaudible y un grito de espanto eterno y profundo que llego hasta el fondo de mi ser.
Desperté gritando -MALDITA SEA- una vez más, con lo que pensé fuesen lagrimas en mis ojos, pero era mi sudor frío recorriendo todo mi cuerpo, los gritos no cesaron incluso aun despierto, no era un sueño. Me encontraba deshidratado y mas fatigado de lo que ya estaba antes, el reloj marcaba las 12:26 –ME LO HABIAN ADVERTIDO – y no hice caso, el uso de mis habilidades serian fatigantes, ahora entendí, vi lo que pasaría en mis sueños, uno de los muchos casos que no atendí mientras dormía, cuantas almas perdidas, -MALDITA SEA– no podía dejar de lamentarme, pero es injusto, yo no elijo usarlas, yo no elegí esto.
Deje de lamentarme y me concentre, recordé lo que aquella persona me había dicho, no existe más manual que el que está en tu cabeza, solo concéntrate, y me concentre, sin saber en qué en realidad, y el tiempo pasaba rápido, 12:29 mi mente se torno en blanco por varios segundos y de pronto veía como símbolos se marcaban en la puerta de mi habitación, tome un cuchillo que había guardado debajo de mi almohada por miedo, debo admitirlo y comencé a tallar los símbolos. 12:32 y ya no quedaba tiempo; abrí la puerta sin esperar nada razonable o lógico, y justo como pensé me llevo hacia el cuarto de mi sueño, era aun más frío y el llanto de la pequeña era aun más intenso, me acerque rápidamente hacia ella, pero no me noto – todo va a estar bien linda, no temas -
En ese momento me di cuenta de era incapaz de verme, o siquiera escucharme, sin importar que estaba frente a ella, de pronto, el silencio gobernó la habitación, 12:32 y un agujero se abrió en el piso, humeante y fétido, del cual, salió un hombre de traje y corbata, bien alineado, sus pies se fundían con el suelo al caminar, una especie de sombra negra y espesa que provoca repulsión, mientras frota sus dientes con su lengua, con expresión de felicidad. Una puerta mas aparece en una de las paredes donde antes no había nada, de la cual sale una figura, una mujer, un hombre, no estoy seguro de lo que era, hermoso y confiado, sus ropas grises, pliegues de tela en los cuales estaba envuelto, y aunque jamás lo había visto, tenia una sensación de que ya lo conocía, su cara me parecía familiar... 12:32.
– Volví a ganar, llegas tarde de nuevo – Dice el hombre de traje al sujeto gris.
– No clames victoria que aun no termina la noche- le responde.
– Se tiene que amar lo que se hace – dice de nuevo el hombre de traje.
Al mismo tiempo, los dos dejan de verse para voltear hacia mí y decir:
- el nuevo- - pensé que esta noche seria aburrida, veo que no, ahora empieza la diversión- dice mientras ríe sarcásticamente el hombre de traje.
– otro maldito medio- dijo la figura de gris, -que el cielo os castigue a ti y a los tuyos, por hacer más difícil nuestra tarea -
Estaba confundido, no tenía idea de que pasaba, por lógica deduje lo principal, un ángel y un demonio, que me dejaron en claro que ninguno de los dos quería verme en ese momento y en ese lugar, entonces, ¿cuál sería mi papel? ¿Que acaso no se suponía que yo debía estar haciendo algo bien? ¿Por qué el ángel me veía con tanto odio y repulsión?
12:32, el tiempo no avanzaba, me sentía incomodo con ellos en ese lugar, ¿que debía de hacer? –MALDITA SEA- grite de nuevo. Ignorándome el demonio dijo:
– es hora, esto será divertido –
– Calla maldito – dijo el que creía era un ángel.
12:33 la niña seguía gritando mientras el hombre que había visto en mi pesadilla atravesaba la puerta, quise detenerlo.
- No te escuchara, ni vera, ni sentirá, nuestro plano es diferente al de ellos – gustoso de verme fallar en mi intento el demonio reía.
– MATALA- Gritaba el bastardo, mientras reía estúpidamente
– MATALA –
– MATALA –
– MATALA –
– QUE LA MATES MALDITA SEA –
El ángel sólo se posaba con sus manos entrelazadas moviendo los labios como si estuviese rezando, entonces entendí.
Ellos son parte de todo esto, ellos penetraban la conciencia de aquel hombre inestable y de cada uno de nosotros al tomar una decisión, influían, pero no podían cambiar nuestro libre albedrío, la decisión la tomaba cada individuo por sí solo.
El hombre, el cual se notaba bastante inestable mentalmente gritaba
-CALLATE-
-CALLATE- dirigiéndose a la niña que se encontraba horrorizada llorando
-MATALA-
-MATALA-
-susurros y oraciones-
Y mientras, paralizado me encontraba. 12:34 mi rostro cubierto de sangre.
No era capaz de llorar, me sentía paralizado, atónito, mezclando todas mis emociones en una sola.
El hombre callo hincado y comenzó a desvanecerse. La habitación se torno en un vacío obscuro, dejándonos solos a los tres que estábamos en esa habitación y al cuerpo frío e inerte de la pequeña. El hombre de traje rápidamente se abalanzo hacia el cuerpo de la pequeña abriendo sus mandíbulas como si fuera una trituradora gigante, mientras simultáneamente aquel ángel gris atravesaría su nuca con un brazo y tomándolo por uno de sus colmillos, los que eran como navajas y lo lanzaría lejos del cuerpo muerto de la pequeña niña.
El ángel intento tocarla, pero las sombras que el demonio lanzo sobre él le impidieron el paso, lo cual se convertiría en una pelea sangrienta de ahí en adelante.
- Llévatela imbécil – grito el ángel al verse impedido de hacer algo, mientras se destrozaban el uno al otro.
- no llegaras muy lejos, y después de estos dos, sigues tu como mi cena- riéndose cínicamente el demonio, para ser sincero me dio mucho miedo.
Corrí hacia donde la niña, y toque su mano, la cual despertaría un resplandor azul profundo, era ella fuera de su cuerpo, sonriéndome.
- QUE ESPERAS IDIOTA LLEVATELA AHORA – insistía el ángel.
A lo que estúpidamente conteste:
- Pensé que querías que yo no estuviese aquí –
- IDIOTA, llévatela ahora – grito mientras agonizaba.
Tome la mano de la pequeña y comencé a correr, correr a ningún lugar, no había a donde correr, todo era obscuro, no había nada, nada que nos guiase en la obscuridad.
-CONCENTRARE- grite mientras corría horrorizado
-CONCENTRATE MALDITA SEA-
La niña sin habla, dio un jalón a mi mano y señalo un objeto que colgaba de mis ropas negras.
-¿Qué demonios? ¿Qué hacia vestido de esa manera?, no tenía tiempo para preguntarme nada, ni siquiera para pensar dos veces.
Tome el objeto, el cual era un mango de metal y lo extendí, éste, liberaría una barra de metal mas grande, era un bastón.
De nuevo mi cabeza en blanco. Miles de memorias jamás vividas pasaban por mi cabeza, como si supiera lo que hacía.
Abrí mi boca para mover los labios, pero no salían palabras, frente a mí ser, se formaba una luz incandescente, la cual parecía dirigir con el movimiento del bastón, con el cuál apunté en dirección hacia arriba, como si supiera lo que hacía.
Un camino de luz se formo, nublaba mi vista, pero al voltear a ver a la pequeña vi como lo veía sin molestia alguna, más bien era gusto, caminó hacia él alejándose de mí. De pronto vi que mas sombras caminaban junto a ella. Volteo sonriente, agitando su brazo para despedirse, se alejaba, la luz se apagaba. -¿Qué demonios fue eso?-
Preguntándome lo obvio, pero aun no lo creía.
Pero ya lo sabía, sin saber. Ignoraba lo que ya era claro.
En la obscuridad me encontraba, mi sudor frío me rodeaba, no podía sentir ningún sentimiento ahora, era confuso.
Firme, enderece mi cabeza hacia la nada…
Mientras un demonio de forma indescriptible corría riendo y maldiciendo en dirección hacia mí…
Venía a matarme.
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