jueves, 27 de mayo de 2010

Tren de media noche


Y así fue como todo comenzó…
Huérfano desde los 5 años Joseph vivía en una pequeña villa alejada de las ciudades
Con su tía, quien lo adoptara al no tener ningún familiar restante. Era vieja ermitaña que vivía de lo que la tierra le daba y a pesar de su gran edad se veía joven y bien conservada.
Joseph vivió alejado de toda civilización pero aun siendo así, su tía lo educaba correctamente en todos los sentidos. Joseph era diferente a los demás niños aunque él nunca lo sabría ya que nunca conviviría con alguno, creció con su tía, las plantas que estos cultivaban y los sonidos del bosque.
Un bosque hermoso pero no muy confiable, al que se le tenía prohibido entrar, y Joseph siendo un niño diferente a los demás… nunca tuvo la mas mínima curiosidad de entrar a él, nunca siquiera le paso por la cabeza desobedecer a su tía.
Como era de esperarse creció, tenía ya 17 años y era suficientemente mayor como para seguir viviendo con su tía, según ella no era saludable para un chico de su edad vivir así toda su vida y después de haberlo educado durante tantos años decidió que en un año estaría listo para salir de casa, continuar sus estudios académicos, y formar una vida. Algo que ella jamás tubo.
Pero Joseph tenía miedo a partir, él quería quedarse pero aun le faltaba un año para salir de ahí, ya pensaría en algo.
Una noche salió a escondidas a fumar, una de las pocas cosas que le ocultaría de su tía, su adicción al tabaco. El cual se le formaría accidentalmente cuando cumplió 15 mientras en una visita de unos comerciantes con los que su tía hacia negocios vendiéndole vegetales, dejara olvidada una caja de cigarrillos sobre la mesa del recibidor.
Sufría de insomnio desde que tiene memoria. Le era difícil dormir por las noches, lo cual le formarían ojeras en su pálido rostro lo que aria una combinación extravagante con sus ojos de color. Su aspecto físico desalineado y su inseguridad reflejada en su mirada, lo hacía tan fácil de leer como un libro memorizado. Pero también reflejaba su inocencia y honestidad.
La luna llena lo tranquilizaba, el sonido del viento a través de el bosque silencioso como si no hubiera vida alguna más que árboles en el, silencio que para él era normal ya que no conocía mas sonido que ese, y humo de tabaco saliendo de su boca mientras se sentaba en el pórtico en una de las esquinas sobre el barandal de madera, sus pequeños momentos de calma y tranquilidad.
Esa tranquilidad que era simplemente pasajera, cuando su cabeza se llenaba de dudas, dudas personales las cuales no se atrevía a preguntar tal vez por simple pena o tal vez porque quería averiguarlo por sí mismo.
A veces, como todo ser humano lloraba y sus lagrimas parecían adornar su rostro. Lo que lo diferenciaba de los demás es que sus lagrimas eran provocadas por la confusión, a veces por el agotamiento mental. Pero nunca por sentirse solo, nunca por tristeza. El era especial, casi demasiado especial para ser humano y nunca lo sabría.
Esa misma noche como casi todas, Joseph peleaba con su conflictiva memoria, pedazos de recuerdos imposibles de unir o relacionar de alguna forma. Un espejo, tal vez una vela, sombras, gritos y llanto.
Después de su exhaustiva pelea consigo mismo se acercaba a las escaleras de el pórtico, se paraba sonriente en dirección hacia el bosque y solo decía: – Soy demasiado fuerte incluso para ser vencido por mi mismo –
Reía irónicamente, tomando el lado positivo de su maldición, convirtiéndola en su bendición, aferrándose de ideologías inexistentes, de esperanzas invisibles, de las cuales estaba consciente y aun así el no caería, amenos no por sí mismo.
Sus palabras parecían haber sido llevadas por el viento hasta lo más profundo del bosque, donde no había una sola alma, al menos no con vida.
De pronto, una tormenta parecía avecinarse, pero sin nube alguna, el viento soplaba tan fuerte como para nublar la visión y no había relámpagos reflejados en el cielo, pero el sonido de ellos gobernaba todo, eran demasiado fuertes. Joseph entro a la casa rápidamente. No llego a las escaleras donde su tía ya estaría esperándolo.
Lucia pálida, con una preocupación inmensa y a la vez el coraje podría verse en sus ojos. Comenzó a llorar.
¿Qué pasa tía? Nunca antes te había visto preocupada por una tormenta –
A lo que ella respondió – Toma tus cosas, esta noche te vas de esta casa y te pido que no te atrevas a preguntar porque, las cosas las sabrás a su tiempo, estarás bien mientras hagas todo lo que yo te ordene. –
– Pero que pasa? Acaso esto es alguna clase de broma? Si es por fumar…– no había terminado de hablar cuando recibió una bofetada, cosa que él nunca había sentido, un golpe de un ser querido, su tía nunca había sido capaz de algo así. Pero pronto los golpes serian algo a lo que tendría que acostumbrarse.
Joseph se quedo completamente estúpido, por así decirlo, y no menciono ninguna palabra mientras su tía le decía – Si hay algo que te servirá en esta vida es nunca cuestionarte dos veces, seguir tus instintos sean bien o mal vistos, tú fuiste hecho para mantener y tus acciones marcaran ese orden ya sean buenas o malas –
toma tus cosas, tenemos 10 minutos te espero en el auto toma solo lo indispensable y no te tardes más de lo ya dicho –
Joseph subió a su habitación, como siempre obedecía lo que se le marcaba, tomo sus cosas de primera necesidad, algo de ropa y dinero que el tenia guardado.
En 5 minutos el se encontraba en el auto con su tía, ella sin esperar arranco lejos de la villa por detrás de la montaña lejos del bosque con dirección a la pequeña estación de tren que era muy poco usada por los escasos habitantes de alrededor.
Mientras conducía, ella le dio un boleto el cual le dijo – Es un boleto libre, sirve para cualquier tren a cualquier hora, esperaba nunca tener que usarlo, estuve tan cerca de lograrlo, solo necesitaba un año más – suspiro y continuo.

– Hijo mío, lo siguiente será muy confuso para ti, no será nada fácil pero tendrás que confiar en mí, y en ti mismo. Partirás hacia la ciudad, no te preocupes por mí, estoy segura de que nos veremos pronto y podré explicarte todo con más detalle, tengo un viejo amigo que te ayudara, pero tienes que buscar un lugar donde pasar las siguientes noches tu solo, no te preocupes el te encontrara, ya le eh avisado –
Algo raro y que paso por la mente de Joseph como cada pequeño detalle que notaba fue el ¿cómo alguien lo esperaría? si su Tía no tenía amigos, a menos no de los que hablara, y no había teléfono con el cual tuviera comunicación alguna.
Pero creo que al igual que yo se dieron cuenta de que tenia cosas más importantes de que preocuparse.
Incluso llego a dudar de la estabilidad mental de su tía, pero él nunca la desobedecería pasara lo que pasara por que sentía que debía hacerlo, sin importar si estaba mal o bien.
Sin que él lo notara el viento siguió aumentando y la noche se tornaba más oscura, como si un eclipse fuera dejando su penumbra desde el bosque con dirección hacia las montañas.
Llegaron a la estación la cual era de esperarse estaría vacía, y un tren de pasajeros tomando un pequeño descanso ya que no era costumbre esperar a nadie en esa zona y menos a esa hora. El último tren hacia la ciudad, el tren de media noche.
Su tía se despidió diciendo – no importa lo difícil o confuso que parezca, ya todo se aclarara para ti, pero primero tienes que confiar en mí, gracias por no cuestionarme se que debe ser difícil pero sé que te eh educado bien y preparado para todo, anda ve y no mires atrás, adiós hijo –
Dijo por última vez mientras Joseph se acerco a besar su frente y le sonrío mientras temblaba. – Te amo, gracias por todo – sin decir una palabra más subió al tren el cual puntualmente salió a las 12 a gran velocidad y sin notar que llevarían un pasajero mas dirigiéndose al otro lado de las montañas bajo ellas hacia la gran ciudad.
La penumbra poco a poco se torno Umbra dejando todo en tinieblas, gritos aterradores que nadie más escucharía, un frío que congelaría todo en esas montañas y voces melódicas que solo repetían – Corre, corre, ¿a dónde vas? ¿Acaso al fin del mundo iras? No hay lugar donde esconderse, al final ella te encontrara –
A lo que seguido de las palabras de la ya vieja Tía responderían – No tienes derecho alguno de interceder en su nombre, nunca nos detendrás, y algún día los tuyos acabaran – decía mientras el viento frío soplaba incansable y era envueltas en sombras hacia la nada.
Un solo grito de horror que nadie nunca escucho jamás, ¿entonces? Ese grito, ese sentimiento ¿existió en realidad? ¿Debería preocuparnos?
Joseph nunca notaria nada de lo que ocurriría en esos momentos. El tren había bajado la montaña y todo parecía normal.
El tren avanzaba rápido, parecía volar por las vías congeladas, pero eso es lo último que a Joseph le importaría, camino por el pasillo buscando un camarote vacío, lo cual no le fue difícil encontrar, susurros provenientes de otros camarotes cerrados lo aturdirían ya que no estaba acostumbrado a escuchar más de una voz a la vez.
Entro a su camarote y lo cerro, dejo su mochila a un lado de su asiento e intentaba mirar por su ventana lo que era difícil en oscuridad, una luz tenue y relajante iluminaba los compartimientos hechos para 4 pasajeros, suerte para Joseph que viajaba solo.
Muchas preguntas pasaban por su cabeza en ese momento, pero era más grande su temor de lo que ignoraba, es decir, para él la ciudad donde más personas habitaban y se relacionaban entre sí, era como para nosotros el país de las maravillas y hadas volando por todos lados. Solo tenía una idea, se imaginaba poco, otro poco lo conocía por fotografías, y leves recuerdos que tenia. Claro que no era nada tonto, sabía que era todo, para que servía y que hacer en muchos casos, pero nunca lo había llevado a la práctica eso sería su mayor preocupación en el momento.
Joseph tenía una forma rara de actuar, ya que se preocupaba por cosas insignificantes que podían marcar la diferencia entre una reacción y otra por cada acción tomada, le temía a lo que pudiera hacerlo dudar de sus decisiones, hasta este momento Joseph no conoce el miedo real, el horror, la desesperación; pero no estaría muy lejos de encontrarse con estos.
Pronto tocaría a su ventana el vigilante del tren, quién al darse cuenta de que la puerta estaba cerrada, entraría de todas formas.
¿Se encuentra todo en orden señor? Disculpe que haya entrado pero pensaba que este camarote venia vacío –
De hecho lo estaba, subí apenas en la estación pasada solo que no se encontraba nadie a quien pudiera entregarle mi boleto –
Dijo nervioso mientras alzo su mano sosteniendo el boleto que su tía le entrego.
El vigilante se quedo observando el boleto unos momentos, como si se hubiese quedado pensando en algo más y luego despertara de su pensamiento.
¿ocurre algo con el boleto? –
no, no es nada hijo, este no es tu camarote, pero no te preocupes no será problema ya que la mayoría vienen vacíos – dijo añadiendo
llegaremos a la ciudad en 6 horas, a las 4 de la mañana, el carro comedor está abierto si te da hambre, que pase buenas noches Joven – dijo por ultimo para retirarse
Joseph solo asintió con la cabeza y volteo de nuevo hacia la ventana, intentando ver a través de ella, una vez más sin conseguirlo.
Abrió su mochila buscando sus cigarrillos, no los había traído consigo.
Se levanto, y salió del camarote, para ir a buscar cigarrillos al carro comedor.
En uno de los pasillos el tren se movió como si algo lo hubiera golpeado dejando a este sin luz.
Suerte para el que llevaba consigo su encendedor, antiguo de mecha y gasolina, plateado como la luna en sus noches de gala, lo había construido el mismo basándose en uno que le había visto a su tía.
Al encenderlo podría ver gran parte del pequeño y delgado pasillo rodeado de asientos la flama era muy grande, más que las convencionales, aunque tenía un defecto, que inoportuno se daría a notar en ese momento, la mecha se consumía rápido y tenía que cambiarla, pero los repuestos los guardaba en su mochila pero no se regresaría, el carro comedor ya se encontraba muy cerca o eso parecía.
Antes de abrir la puerta para el siguiente vagón escucho una voz, no distinguió lo que decía pero cruzo esperando fuera el vigilante o alguien que pudiera ayudarlo a encontrar el carro comedor y responder que había pasado con la luz.
Entonces al cruzar la puerta, pudo notar, ahora con la poca luz que entraría de afuera una figura en medio del vagón que sería igual que el anterior.
Una silueta de lo que parecía ser un hombre, muy grande y delgado con un sombrero antiguo sobre su cabeza, era extraño, demasiado alto para ser humano.
Disculpe, ¿podría ayudarme? Creo que estoy perdido, eh cruzado muchos vagones y no encuentro el carro comedor – dijo en voz un poco más alta pero temblorosa
La figura siguió caminando dejando caer un libro sin tomarle atención a Joseph y abrió la puerta del otro extremo dejando escapar una luz que dejaría ciego a cualquiera, su silueta, su sombra voltio la cabeza de lado dando su perfil y sonriendo, de una manera escalofriante.
Joseph corrió asía en medio para agacharse por el libro y antes de que este pudiera siquiera decir algo el hombre cerró la puerta del vagón, Joseph se levanto pero el tren volvería a tener el mismo golpe o turbulencia arrojándolo al piso de nuevo, con el que se golpearía y quedaría inconsciente.
Todo se volvió confuso, pasarían unas horas ¿tal vez? Joseph fue despertado por el vigilante del tren.
¿está bien señor? Creo que Eligio un lugar no muy cómodo para dormir, venga acompáñeme –
Joseph un poco confundido se levanta aun adormecido por el golpe y dice
lo siento, creo que me golpee mientras perseguía al señor de sombrero, olvido su libro –
El vigilante un poco confundido, – ¿disculpe señor? Pero aquí no hay nadie, estos vagones están vacíos, el carro comedor se encuentra en la dirección contraria estos vagones son los más fríos y son los últimos nadie los utiliza. No en esta ruta.
pero yo vi que el cruzo al otro vagón, debe haber alguien más – dijo Joseph aun aturdido.
–Debió ser un simple sueño señor, del otro lado no hay nada, este es el último vagón–
Dijo riendo simpáticamente al escuchar su historia; Se levantó rápido a la puerta que no cruzó, la abrió y eh ahí con sus propios ojos, el tren andando y sin otro vagón que siguiera, estaba frío y oscuro. Pero ya no tanto como estaba antes, era normal.
El vigilante lo tomo del brazo, – acompáñeme por favor, lo llevare a un lugar más seguro – dijo mientras me asía a un lado, miro al exterior y cerró la puerta.
De pronto volteo a todos lados pero no pude encontrar el libro.
-¿Que fue lo que paso?- Se pregunto
Llego a su camarote de nuevo, seguía mareado y confundido por todo lo que estaba pasando, una pequeña risa salió de sus labios antes de volver a caer dormido.
Joseph no sabía que esa sería la última vez que volvería a probar la paz en mucho tiempo. Despertó con el ruido de el tren, 4:12 de la madrugada y ya se encontraba en la ciudad. Miro por la ventana y vio la estación, más grande y con poca gente, como sea era mucha para él.
Bajo de el tren, como si nada hubiese pasado, estaba a punto de amanecer, Joseph recordaba que debía pedir indicaciones en alguna casilla de información, necesitaba encontrar donde alojarse.
Busco la casilla de información, guiándose por letreros en las paredes y alejándose de donde se encontraba toda la gente, bueno casi toda.
Llegando a la casilla había un letrero que decía “Vuelvo en 10 minutos”
Joseph se sentó en una banca que se encontraba a un lado, vio tirada en el piso una caja con cigarrillos la cual aún le quedaban un par de ellos.
Tomo uno, dejo la caja en su lugar, cambio la mecha de su encendedor y lo prendió.
Al fin, un respiro, delicioso sabor del tabaco por la madrugada. Era de los pocos placeres de la vida que Joseph apreciaba.
No paso mucho tiempo cuando se escucharon voces, eran personas, venían detrás de la estación doblando hacia donde él se encontraba donde terminaba la punta del tren.
Eran personas con imagen hostil y al parecer no solo tenían la imagen, molestaban a otro individuo que parecía traer uniforme, se veía muy alineado, este les pedía incontables veces que lo dejaran en paz, pero estos seguían golpeándolo, empujándolo y riéndose.
– ¿donde guardas el dinero amigo? – le decían mientras reían
–No tengo dinero, se los juro – dijo temeroso el otro individuo.
La discusión siguió, con lo mismo. Joseph trato de ignorarlo ya que no era su asunto, y es lo que sentía era lo más correcto.
La persona pidió ayuda pero Joseph no lo tomo en cuenta, la discusión se torno más agresiva pero era difícil de escuchar ahora por el ruido que provocaba en tren que ya iba de salida. Empezaron a golpearlo esta vez más fuerte ya artos de jugar con él.
El individuo, también cansado se levanto, y sin mirar tiro un golpe dando directo en la cara del sujeto que parecía tener el control de la situación.
Este pareció perder el control por unos segundos y su ira no lo dejo ver más allá de sí mismo y comenzó a empujar al sujeto varias veces y empuño una barra de metal que traía consigo. El sujeto dio un último paso hacia atrás, dejándolo sin camino y cayendo directamente a las vías golpeando su cabeza, los sujetos al ver que el tren comenzaba a arrancar, salieron corriendo sin dejar rastro.
Rápido se levanto cuando sucedió para observar, pero se acerco demasiado… lo suficiente para que el tren el cual salía a toda velocidad lo rociara con una brisa roja y tibia, otra vez se encontraba confundido sin saber que sentir sin expresión en su rostro.
Con el cigarrillo en su boca bañado en sangre y un cadáver esparcido en su alrededor.
Fue el único espectador. Nadie estaba cerca para notarlo, ¿como se supone que reaccionaria ante una situación de ese nivel? A pocos minutos de haber llegado a un mundo completamente nuevo este se colapsaría.
El humo continuaría saliendo de su boca, mientras este temblaba. Joseph seguía sin expresión alguna.
Un hombre en la estación se acerco a él – Disculpe señor ¿puedo ayudarlo? –
Este se percato de lo ocurrido comenzando a pedir ayuda a gritos, parecía que nadie lo escucharía, mientras ponía sus brazos sobre los hombros nerviosos de Joseph guiándolo hacia la banca donde este estuvo sentado.
Joseph parecía estar en shock, pero solo le preocupaba una cosa. No conseguir un lugar para hospedaje antes del amanecer.
El cielo comenzaba a aclararse, y el solo podía pensar en dormir y así despertar de la realidad. Era demasiado para una noche. Sus ideas estaban tan revueltas que su cerebro parecía haber sido licuado una y mil veces y vertido en su lugar.
Personas comenzaron a juntarse a su alrededor, luces, voces que lo aturdirían. Pero aun así, éste no tenia expresión alguna, se veía muy normal, pero sus nervios lo delataban al temblar.
Era raro e irónico, era la primera vez en su vida que este se encontraba rodeado de tantas personas y la primera vez también que se sentía completamente solo.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Antes que el sol se apague (Segunda Parte)

Sobra mencionar que estaba horrorizado; lo sé, repetirlo tantas veces resulta excesivo, pero no hay manera de plasmar en papel mis recuerdos de manera que ustedes puedan sentirlo como en realidad sucedió, daré mi mejor esfuerzo.

La verdad la imagen de lo que a continuación sucedía no es muy clara. De hecho no pude ver mucho pero describiré lo más detallado posible de aquí en adelante.

Si se imaginan un gran demonio con cuernos como los conocemos popularmente, entonces ya empezamos mal. Éste, intentaba conservar su forma humana, lo más que podía al parecer, pero su cabeza era más grande de lo normal, sus ojos ahora eran un resplandor negro, ¿por qué digo resplandor? Por que independientemente del que fuese un color oscuro este casi brillaba. Su boca ahora estaba más abierta y larga, pero en su interior se encontraba un vacío que se desvanecía conforme llegaba a sus labios inferiores y se camuflajeaba con las sombras, como si no tuviese quijada, si este individuo tenía algún hueso; entonces estaban rotos en su mayoría y su forma de correr era extraña, como si cojeara pero muy velozmente, tan rápido que parecía que perdía algunas imágenes incluso si no parpadeaba.

Me sentía mareado, deshidratado, horrorizado, y a punto de ser brutalmente destazado, probablemente comido y no quiero imaginar que otras cosas más me sucederían, ¿se podría estar peor? Yo les digo: sí.

Mientras el demonio gritaba
– no tengas miedo, prometo que el dolor será de lo menos que tendrás que preocuparte pequeño amigo -

Se encontraba a solo unos centímetros de mi.

El miedo provoco en mi una especio de ataque nervioso, ahora lo que ya era obscuro se volvió completamente negro, mis ojos parecían haber dado media vuelta a mi cabeza, como si se escondieran o creyeran tener una pesadilla y quisieran despertar.

Pero eso no es lo peor… si tan solo me hubiese desmayado como se supone que seria, tal vez no hubiese sufrido tanto, pero no fue así.

Antes que mi cuerpo pudiera siquiera desvanecerse para caer inconsciente, sentí como un taladro traspasando mi hombro, el dolor era muy intenso, cada vez era mas y mas agudo y no pararía. Mi cuerpo se soltó, y lo que sea que me atravesaba en ese momento me mantenía de pie, así el dolor me mantenía consiente.

Pasaron, varios segundos, el dolor seguía creciendo e hice un esfuerzo por abrir mis ojos y observar. Ahora todo aquello que era obscuro pasaría a ser rojo, el rojo de la sangre que era derramada desde mis ojos, el rojo amargo como el metal que escurría por mi boca y me cubría con su elegancia mis ropas.

Era como en una pesadilla pero con la desventaja de los 5 sentidos.

De pronto lo aquello que me sostenía, atravesó mi hombro de nuevo para dejarme caer libre, esperaba chocar contra el suelo y que eso terminara de dejarme inconsciente para poder descansar del dolor, pero en vez de eso, caí hacia el vacío que parecía no tener fin. Lo último que recuerdo en esos momentos fue que algo me tomó por el mismo brazo donde se encontraba la herida, me jaló hacia arriba a una gran velocidad, el dolor era insoportable. Al fin, perdí completamente el conocimiento.

Cuando desperté, me encontraba de nuevo en mi habitación, estaba muy débil y adolorido; mi hombro se encontraba envuelto en vendas blancas, mis ropas seguían con manchas de sangre y a mi lado; sobre el mueble junto a mi cama se encontraba una jarra con agua, algunos hielos y una pequeña nota que decía bébeme

Pero me percate de ella una vez de haberla bebido toda, fue un auto reflejo, tenia sed y en cuanto probé el agua pude sentir como volvía a nacer, se sentía tan bien, el dolor había desaparecido por completo y ya no estaba cansado, todo lo contrario.

Seguía confundido, me dirigí al espejo del tocador, puse mis manos sobre el mueble y por alguna razón; tal vez por tanta confusión, me sonreí y salió una pequeña carcajada mientras examinaba las ropas que tenía puestas. Era algún tipo de uniforme; una chaqueta negra de tela ajustada a mi piel, con un símbolo diminuto bajo el pecho de el lado izquierdo el cual no reconocí; debajo la camisa más ajustada aun, como algún tipo de camisa de fuerza negra, dado a los múltiples pliegues que me envolvían en ella, el pantalón era parecido a uno militar pero este era negro completamente, botas negras y un cinturón el cual suspendía el bastón de acero que les mencione.

Me volví con dirección a mi cama de nuevo y había una nota que antes no estaba sobre ella la cual decía:

Hola Joseph, tú ya sabes quién soy, Sé que esto fue presuroso y no me dio tiempo de explicarte, lamento si te hice pasar algún inconveniente pero me da gusto haberte encontrado con vida, te recuerdo que tu eres muy importante para esta organización y lamentamos lo ocurrido, pero las normas nos impiden interactuar con los nuevos la primera vez hasta no darnos cuenta que son capaces de sobrevivir.

Por favor tomate unos minutos para descansar y dirígete a la puerta de tu baño, ya averiguaras para que. Supongo que te habrás dado cuenta que el agua curo tus heridas, es agua común y corriente si te lo preguntas, pero eso es lo que a nosotros nos mantiene con vida.

Esperamos que te guste tu uniforme nuevo, yo mismo lo elegí para ti

Algo me dice que será de tu agrado, bueno sin más que decir por el momento me despido.

Nos vemos pronto. Matt Black

Todo seguía sin tener algún sentido, pero me sentía más tranquilo al saber que Matt se había vuelto a comunicar conmigo, aunque no sé quién es en realidad, pero su tipo de escritura era la misma que en las primeras cartas.

Me tome un tiempo para pensar en lo que podría pasar al cruzar la puerta de mi baño, después de todo ahora nada seria “normal”.

Sin darme cuenta había cruzado la puerta, la cerré y después prendí la luz con mi mirada aun hacia la puerta, con miedo a darme la vuelta.

Un respiro, aguantando la respiración. Suficiente para tomar valor y voltear a lo que sería un gran pasillo, blanco y lleno de espejos de pared de diferentes tamaños que parecían levitar pocos centímetros sobre esta. Obviamente mi miedo a voltear hacia ellos era demasiado, al final del pasillo una figura blanca con ropas grises, no podía distinguir su rostro, no se movía en lo más mínimo,

Una nota en el piso que decía:

¡Hola!

Espero que no te moleste abrir por ti mismo, dada mi condición me es difícil hacerlo yo. Cuidado con los espejos.

atte. Celador


Y fue así como comencé a caminar por el pasillo con mis manos bloqueando mi vista periférica, pero los espejos eran llamativos, i difíciles de ignorar. No me quedo opción y voltee a uno la verdad con mucha curiosidad, con miedo pero la curiosidad era más fuerte.

levante la cabeza… y eh ahí… lo que menos me espere…

Mi reflejo, un espejo común y corriente. En la parte superior tenia marcado un nombre: “Espejo del engaño” bien para empezar aunque no entendí por que el nombre.

Seguí caminando y esta vez no coloque mis manos alrededor de mi rostro, me sentía más tranquilo mientas me acercaba mas y mas a esa figura, la cual pareciera un maniquí cubierto con pedazos de tela, como si fueran sus ropas. Sobre su cuello dejaba colgar una llave.

Otro de los espejos llamo mi atención que estaba a lado derecho de la puerta a la cual debía de cruzar “Espejo de la Verdad” era lo mismo, mi reflejo. No sé porque pero me veía algo diferente, más confiado, y sonriente. De pronto mi reflejo comenzó a sonreír, de una manera escalofriante mirándome fijamente.

Comencé a asustarme y di varios pasos a atrás pero no servía de nada mi reflejo se quedo en la misma posición y se reía mas y mas fuerte como si estuviera loco. Choque con un espejo detrás de mí, el cual decía “espejo de distorsión” el cual estaba a un lado del ¿“celador”?

No entendía por qué el nombre del espejo, bueno la duda no me duro mucho tiempo.

El choque contra el espejo provoco que este se moviera proyectando un poco el reflejo de este personaje inanimado.

El cual comenzó a levantarse de su silla y caminar graciosa mente hacia mi mientras miraba el reflejo, levanto su cabeza y fue tan extraño, era bizarro, sus ojos eran como pequeños trazos de lienzos en movimiento y empezó a emitir un sonido horrible, como un chillido o rugido agudo mientras su boca parecía echa con garabatos dibujados también en movimiento, pero estos más rápidos y escalofriantes, no sé por qué, me familiarice con esa imagen.

Volteé rápidamente para no dejar que se me acercara pero… era extraño, el maniquí seguía en su lugar. De pronto sentí un golpe fuerte detrás de mí y un chillido escalofriante. Al voltear pude ver que el espejo estaba cuarteado, era el reflejo el cual quería salir de su espejo, se movía cada vez más rápido y no podía pensar.

Tome la llave del cuello del maniquí que yacía sentado al lado de la puerta la cual estaba cerrada. Usé la llave. No servirá, no entraba a la cerradura y empezaba a ponerme nervioso y el miedo se apoderaba de mi mientras el reflejo seguía chillando espantosamente a mis espaldas, comencé a desesperarme y caí hincado al piso casi llorando de los nervios, el chillido era mas y mas intenso el reflejo se ponía cada vez más agresivo eh intentaba atravesar su espejo.

Me di cuenta que en el reflejo de la puerta salía agua por debajo de esta y al mirar mi puerta pude notar que no salía nada debajo de ella. Eso era entonces, quería escapar del agua. Escuche otro golpe pero menos fuerte, era mi reflejo el cual había olvidado, el cual se reía de mi en el “Espejo de la verdad” de pronto observe algo que me asusto, ya que algo que no había notado antes por la posición en la que estaba podía verlo ahora, era el reflejo del maniquí, era un hombre, un hombre con sus ropas rasgadas y cubierto de sangre, parecía estar muerto.

Mi reflejo tomo la llave también del cuerpo frío y pálido de aquel hombre y puso la llave a centímetros del suelo con su mano y me veía, creo que quería decirme algo, los chillidos no cesaban y el espejo seguía rompiéndose y el flujo de el agua comenzaba a subir rápidamente.

El espejo comenzó a dejar escapar agua por las grietas causadas por el reflejo del maniquí u hombre o celador que lo golpeaba con mucha fuerza. Me levante del piso ya que empezaba a mojarme y al mirar el agua pude ver mi reflejo, entonces entendí: El reflejo de la llave sobre el agua es lo que quiso decirme mi reflejo. Puse la llave a centímetros del suelo y eh ahí la misma llave pero esta era un reflejo el cual se encontraba al revés y a diferencia de un espejo, yo podía traspasar el reflejo del agua. Metí mis dedos en el agua mientras otros salían de esta. tome la llave y los dedos que salían del agua tomaron la mía.

Me puse de pie ya que el flujo del agua subía rápidamente y el espejo se comenzaba a debilitar. Ahora la llave si pasaría por la cerradura pero… al abrir la puerta – que idiota soy – dije en voz alta voltee de nuevo al espejo donde la puerta también se abriría dejando salir el agua ahora a presión. El cristal del espejo se rompió y rápidamente pensé - ¡el hombre!- tome el maniquí lo más rápido que pude y lo traje conmigo mientras el agua comenzó a llenar la habitación cruce la puerta de nuevo con él y cerré.

Solo escuchaba el chillido ahora mucho más fuerte de el reflejo desesperado de el celador y los cristales de todos los espejos rompiéndose. Era escalofriante.

Ahora volvía a la oscuridad. No podía ver nada y el maniquí celador o lo que fuera estaba muy pesado, más de lo que pesaba antes; lo deje en el suelo y comencé a voltear a todos lados. De nuevo estaba envuelto en la oscuridad… y ¿ahora qué?


lunes, 24 de mayo de 2010

Antes que el sol se apague




Tengo tanto miedo, algo que jamás antes había sentido, el sentimiento es extraño, siento que mis nervios y sentidos se agudizan a un nivel tan alto que me es difícil controlar mi cuerpo y mis acciones, casi paralizante. Creo que podré controlarlo, debo mantenerlo bajo control…

No temo por mí, si no de lo que pueda llegar a ser capaz. Tanto poder es con lo que todos alguna vez soñamos, pero no es hasta que lo tenemos que nos damos cuenta de la gran responsabilidad que conlleva, no creo tener tanto auto control ni creo ser capaz de llevar a cabo la tarea que me ha sido otorgada, tarea digna de un súper héroe de ficción o un personaje de algún libro extraño.

Es raro eh irónico que hoy me sienta más seguro rodeado de tanta luz, temo ir a dormir de noche, pero si duermo de día, la tranquilidad que la luz del sol me ocasiona más que un recurso de estabilidad será un simple eh inútil recuerdo.

Antes de que el sol se apague deberé dejar todo resuelto, debo dejar en claro que no estoy de acuerdo con esta tarea, y debo admitir que me provoca horror solo imaginar lo que me espera, antes que el sol se apague la bella muerte me protegerá y cuando el sol y su luz dejen de brillar, yo seré quien intercederá por ella.

No soy el primero a cargo de esta gran tarea, eso me hace pensar que nadie ha sobrevivido a ella.

(Diario de J. D Masacre).

Pues heme aquí, preparado más no listo. A pocas horas de que el sol se ponga y no brille hasta mañana.

- Estoy cansado… descansar un par de horas antes no dañara a nadie -
Fue tan grande el error que cometí, pero ¿cómo hubiese previsto lo que ocurriría?

No fue sino un simple momento en el que me había reclinado en mi cama para descansar, el primer parpadeo se sintió bien, el segundo fue casi orgásmico, al tercero sentía como 100libras cayeron sobre mis parpados para no abrirse.

Esas pocas horas fueron un sueño eterno, más que un sueño, una pesadilla. En la que me encontraba en un cuarto donde una pequeña niña estaba sujeta con cadenas a una silla vieja. Las paredes del lugar estaban algo deterioradas y no podía ver más allá de una puerta cerrada, escuchaba los gritos de auxilio de la pequeña mientras lloraba, pero nadie aparte de mi escuchaba los lamentos, aparte de mi y de el sujeto que a continuación entraría al cuarto, cubierto de sangre; no podía ver su rostro, usaba una bata blanca y sostenía un cuchillo de carnicero en su mano derecha; eso explicaba el frío en la habitación. –MALDITA SEA- temblaba y gritaba al verlo.
Se acerco a mí, pero no era yo a quien quería, me atravesó como fuese hecho de aire, camino hacia la pequeña, mi reloj sonaba marcando las 12:34pm y el cuello de la pequeña era violentamente rebanado por los pequeños y múltiples pliegues del metal punzante del cuchillo, llore de horror al ver tal imagen, mientras el maldito volteaba hacia a mí con una voz inaudible y un grito de espanto eterno y profundo que llego hasta el fondo de mi ser.

Desperté gritando -MALDITA SEA- una vez más, con lo que pensé fuesen lagrimas en mis ojos, pero era mi sudor frío recorriendo todo mi cuerpo, los gritos no cesaron incluso aun despierto, no era un sueño. Me encontraba deshidratado y mas fatigado de lo que ya estaba antes, el reloj marcaba las 12:26 –ME LO HABIAN ADVERTIDO – y no hice caso, el uso de mis habilidades serian fatigantes, ahora entendí, vi lo que pasaría en mis sueños, uno de los muchos casos que no atendí mientras dormía, cuantas almas perdidas, -MALDITA SEA– no podía dejar de lamentarme, pero es injusto, yo no elijo usarlas, yo no elegí esto.

Deje de lamentarme y me concentre, recordé lo que aquella persona me había dicho, no existe más manual que el que está en tu cabeza, solo concéntrate, y me concentre, sin saber en qué en realidad, y el tiempo pasaba rápido, 12:29 mi mente se torno en blanco por varios segundos y de pronto veía como símbolos se marcaban en la puerta de mi habitación, tome un cuchillo que había guardado debajo de mi almohada por miedo, debo admitirlo y comencé a tallar los símbolos. 12:32 y ya no quedaba tiempo; abrí la puerta sin esperar nada razonable o lógico, y justo como pensé me llevo hacia el cuarto de mi sueño, era aun más frío y el llanto de la pequeña era aun más intenso, me acerque rápidamente hacia ella, pero no me noto – todo va a estar bien linda, no temas -


En ese momento me di cuenta de era incapaz de verme, o siquiera escucharme, sin importar que estaba frente a ella, de pronto, el silencio gobernó la habitación, 12:32 y un agujero se abrió en el piso, humeante y fétido, del cual, salió un hombre de traje y corbata, bien alineado, sus pies se fundían con el suelo al caminar, una especie de sombra negra y espesa que provoca repulsión, mientras frota sus dientes con su lengua, con expresión de felicidad. Una puerta mas aparece en una de las paredes donde antes no había nada, de la cual sale una figura, una mujer, un hombre, no estoy seguro de lo que era, hermoso y confiado, sus ropas grises, pliegues de tela en los cuales estaba envuelto, y aunque jamás lo había visto, tenia una sensación de que ya lo conocía, su cara me parecía familiar... 12:32.
– Volví a ganar, llegas tarde de nuevo – Dice el hombre de traje al sujeto gris.
– No clames victoria que aun no termina la noche- le responde.
– Se tiene que amar lo que se hace – dice de nuevo el hombre de traje.

Al mismo tiempo, los dos dejan de verse para voltear hacia mí y decir:
- el nuevo- - pensé que esta noche seria aburrida, veo que no, ahora empieza la diversión- dice mientras ríe sarcásticamente el hombre de traje.
– otro maldito medio- dijo la figura de gris, -que el cielo os castigue a ti y a los tuyos, por hacer más difícil nuestra tarea -


Estaba confundido, no tenía idea de que pasaba, por lógica deduje lo principal, un ángel y un demonio, que me dejaron en claro que ninguno de los dos quería verme en ese momento y en ese lugar, entonces, ¿cuál sería mi papel? ¿Que acaso no se suponía que yo debía estar haciendo algo bien? ¿Por qué el ángel me veía con tanto odio y repulsión?

12:32, el tiempo no avanzaba, me sentía incomodo con ellos en ese lugar, ¿que debía de hacer? –MALDITA SEA- grite de nuevo. Ignorándome el demonio dijo:
– es hora, esto será divertido –
– Calla maldito – dijo el que creía era un ángel.
12:33 la niña seguía gritando mientras el hombre que había visto en mi pesadilla atravesaba la puerta, quise detenerlo.
- No te escuchara, ni vera, ni sentirá, nuestro plano es diferente al de ellos – gustoso de verme fallar en mi intento el demonio reía.
– MATALA- Gritaba el bastardo, mientras reía estúpidamente
– MATALA –
– MATALA –
– MATALA –
– QUE LA MATES MALDITA SEA –
El ángel sólo se posaba con sus manos entrelazadas moviendo los labios como si estuviese rezando, entonces entendí.

Ellos son parte de todo esto, ellos penetraban la conciencia de aquel hombre inestable y de cada uno de nosotros al tomar una decisión, influían, pero no podían cambiar nuestro libre albedrío, la decisión la tomaba cada individuo por sí solo.

El hombre, el cual se notaba bastante inestable mentalmente gritaba
-CALLATE-
-CALLATE- dirigiéndose a la niña que se encontraba horrorizada llorando

-MATALA-
-MATALA-
-susurros y oraciones-
Y mientras, paralizado me encontraba. 12:34 mi rostro cubierto de sangre.
No era capaz de llorar, me sentía paralizado, atónito, mezclando todas mis emociones en una sola.

El hombre callo hincado y comenzó a desvanecerse. La habitación se torno en un vacío obscuro, dejándonos solos a los tres que estábamos en esa habitación y al cuerpo frío e inerte de la pequeña. El hombre de traje rápidamente se abalanzo hacia el cuerpo de la pequeña abriendo sus mandíbulas como si fuera una trituradora gigante, mientras simultáneamente aquel ángel gris atravesaría su nuca con un brazo y tomándolo por uno de sus colmillos, los que eran como navajas y lo lanzaría lejos del cuerpo muerto de la pequeña niña.
El ángel intento tocarla, pero las sombras que el demonio lanzo sobre él le impidieron el paso, lo cual se convertiría en una pelea sangrienta de ahí en adelante.
- Llévatela imbécil – grito el ángel al verse impedido de hacer algo, mientras se destrozaban el uno al otro.

- no llegaras muy lejos, y después de estos dos, sigues tu como mi cena- riéndose cínicamente el demonio, para ser sincero me dio mucho miedo.

Corrí hacia donde la niña, y toque su mano, la cual despertaría un resplandor azul profundo, era ella fuera de su cuerpo, sonriéndome.
- QUE ESPERAS IDIOTA LLEVATELA AHORA – insistía el ángel.
A lo que estúpidamente conteste:
- Pensé que querías que yo no estuviese aquí –
- IDIOTA, llévatela ahora – grito mientras agonizaba.
Tome la mano de la pequeña y comencé a correr, correr a ningún lugar, no había a donde correr, todo era obscuro, no había nada, nada que nos guiase en la obscuridad.
-CONCENTRARE- grite mientras corría horrorizado
-CONCENTRATE MALDITA SEA-
La niña sin habla, dio un jalón a mi mano y señalo un objeto que colgaba de mis ropas negras.
-¿Qué demonios? ¿Qué hacia vestido de esa manera?, no tenía tiempo para preguntarme nada, ni siquiera para pensar dos veces.
Tome el objeto, el cual era un mango de metal y lo extendí, éste, liberaría una barra de metal mas grande, era un bastón.
De nuevo mi cabeza en blanco. Miles de memorias jamás vividas pasaban por mi cabeza, como si supiera lo que hacía.
Abrí mi boca para mover los labios, pero no salían palabras, frente a mí ser, se formaba una luz incandescente, la cual parecía dirigir con el movimiento del bastón, con el cuál apunté en dirección hacia arriba, como si supiera lo que hacía.
Un camino de luz se formo, nublaba mi vista, pero al voltear a ver a la pequeña vi como lo veía sin molestia alguna, más bien era gusto, caminó hacia él alejándose de mí. De pronto vi que mas sombras caminaban junto a ella. Volteo sonriente, agitando su brazo para despedirse, se alejaba, la luz se apagaba. -¿Qué demonios fue eso?-
Preguntándome lo obvio, pero aun no lo creía.
Pero ya lo sabía, sin saber. Ignoraba lo que ya era claro.
En la obscuridad me encontraba, mi sudor frío me rodeaba, no podía sentir ningún sentimiento ahora, era confuso.
Firme, enderece mi cabeza hacia la nada…
Mientras un demonio de forma indescriptible corría riendo y maldiciendo en dirección hacia mí…

Venía a matarme.