
Coming soon...
Sobra mencionar que estaba horrorizado; lo sé, repetirlo tantas veces resulta excesivo, pero no hay manera de plasmar en papel mis recuerdos de manera que ustedes puedan sentirlo como en realidad sucedió, daré mi mejor esfuerzo.
La verdad la imagen de lo que a continuación sucedía no es muy clara. De hecho no pude ver mucho pero describiré lo más detallado posible de aquí en adelante.
Me sentía mareado, deshidratado, horrorizado, y a punto de ser brutalmente destazado, probablemente comido y no quiero imaginar que otras cosas más me sucederían, ¿se podría estar peor? Yo les digo: sí.
El miedo provoco en mi una especio de ataque nervioso, ahora lo que ya era obscuro se volvió completamente negro, mis ojos parecían haber dado media vuelta a mi cabeza, como si se escondieran o creyeran tener una pesadilla y quisieran despertar.
Pero eso no es lo peor… si tan solo me hubiese desmayado como se supone que seria, tal vez no hubiese sufrido tanto, pero no fue así.
Antes que mi cuerpo pudiera siquiera desvanecerse para caer inconsciente, sentí como un taladro traspasando mi hombro, el dolor era muy intenso, cada vez era mas y mas agudo y no pararía. Mi cuerpo se soltó, y lo que sea que me atravesaba en ese momento me mantenía de pie, así el dolor me mantenía consiente.
Pasaron, varios segundos, el dolor seguía creciendo e hice un esfuerzo por abrir mis ojos y observar. Ahora todo aquello que era obscuro pasaría a ser rojo, el rojo de la sangre que era derramada desde mis ojos, el rojo amargo como el metal que escurría por mi boca y me cubría con su elegancia mis ropas.
Era como en una pesadilla pero con la desventaja de los 5 sentidos.
De pronto lo aquello que me sostenía, atravesó mi hombro de nuevo para dejarme caer libre, esperaba chocar contra el suelo y que eso terminara de dejarme inconsciente para poder descansar del dolor, pero en vez de eso, caí hacia el vacío que parecía no tener fin. Lo último que recuerdo en esos momentos fue que algo me tomó por el mismo brazo donde se encontraba la herida, me jaló hacia arriba a una gran velocidad, el dolor era insoportable. Al fin, perdí completamente el conocimiento.
Cuando desperté, me encontraba de nuevo en mi habitación, estaba muy débil y adolorido; mi hombro se encontraba envuelto en vendas blancas, mis ropas seguían con manchas de sangre y a mi lado; sobre el mueble junto a mi cama se encontraba una jarra con agua, algunos hielos y una pequeña nota que decía “bébeme”
Pero me percate de ella una vez de haberla bebido toda, fue un auto reflejo, tenia sed y en cuanto probé el agua pude sentir como volvía a nacer, se sentía tan bien, el dolor había desaparecido por completo y ya no estaba cansado, todo lo contrario.
Seguía confundido, me dirigí al espejo del tocador, puse mis manos sobre el mueble y por alguna razón; tal vez por tanta confusión, me sonreí y salió una pequeña carcajada mientras examinaba las ropas que tenía puestas. Era algún tipo de uniforme; una chaqueta negra de tela ajustada a mi piel, con un símbolo diminuto bajo el pecho de el lado izquierdo el cual no reconocí; debajo la camisa más ajustada aun, como algún tipo de camisa de fuerza negra, dado a los múltiples pliegues que me envolvían en ella, el pantalón era parecido a uno militar pero este era negro completamente, botas negras y un cinturón el cual suspendía el bastón de acero que les mencione.
Me volví con dirección a mi cama de nuevo y había una nota que antes no estaba sobre ella la cual decía:
Hola Joseph, tú ya sabes quién soy, Sé que esto fue presuroso y no me dio tiempo de explicarte, lamento si te hice pasar algún inconveniente pero me da gusto haberte encontrado con vida, te recuerdo que tu eres muy importante para esta organización y lamentamos lo ocurrido, pero las normas nos impiden interactuar con los nuevos la primera vez hasta no darnos cuenta que son capaces de sobrevivir.
Por favor tomate unos minutos para descansar y dirígete a la puerta de tu baño, ya averiguaras para que. Supongo que te habrás dado cuenta que el agua curo tus heridas, es agua común y corriente si te lo preguntas, pero eso es lo que a nosotros nos mantiene con vida.
Esperamos que te guste tu uniforme nuevo, yo mismo lo elegí para ti
Algo me dice que será de tu agrado, bueno sin más que decir por el momento me despido.
Nos vemos pronto. Matt Black
Todo seguía sin tener algún sentido, pero me sentía más tranquilo al saber que Matt se había vuelto a comunicar conmigo, aunque no sé quién es en realidad, pero su tipo de escritura era la misma que en las primeras cartas.
Me tome un tiempo para pensar en lo que podría pasar al cruzar la puerta de mi baño, después de todo ahora nada seria “normal”.
Sin darme cuenta había cruzado la puerta, la cerré y después prendí la luz con mi mirada aun hacia la puerta, con miedo a darme la vuelta.
Un respiro, aguantando la respiración. Suficiente para tomar valor y voltear a lo que sería un gran pasillo, blanco y lleno de espejos de pared de diferentes tamaños que parecían levitar pocos centímetros sobre esta. Obviamente mi miedo a voltear hacia ellos era demasiado, al final del pasillo una figura blanca con ropas grises, no podía distinguir su rostro, no se movía en lo más mínimo,
Una nota en el piso que decía:
¡Hola!
Espero que no te moleste abrir por ti mismo, dada mi condición me es difícil hacerlo yo. Cuidado con los espejos.
atte. Celador
levante la cabeza… y eh ahí… lo que menos me espere…
Mi reflejo, un espejo común y corriente. En la parte superior tenia marcado un nombre: “Espejo del engaño” bien para empezar aunque no entendí por que el nombre.
Seguí caminando y esta vez no coloque mis manos alrededor de mi rostro, me sentía más tranquilo mientas me acercaba mas y mas a esa figura, la cual pareciera un maniquí cubierto con pedazos de tela, como si fueran sus ropas. Sobre su cuello dejaba colgar una llave.
Otro de los espejos llamo mi atención que estaba a lado derecho de la puerta a la cual debía de cruzar “Espejo de la Verdad” era lo mismo, mi reflejo. No sé porque pero me veía algo diferente, más confiado, y sonriente. De pronto mi reflejo comenzó a sonreír, de una manera escalofriante mirándome fijamente.
Comencé a asustarme y di varios pasos a atrás pero no servía de nada mi reflejo se quedo en la misma posición y se reía mas y mas fuerte como si estuviera loco. Choque con un espejo detrás de mí, el cual decía “espejo de distorsión” el cual estaba a un lado del ¿“celador”?
No entendía por qué el nombre del espejo, bueno la duda no me duro mucho tiempo.
El choque contra el espejo provoco que este se moviera proyectando un poco el reflejo de este personaje inanimado.
El cual comenzó a levantarse de su silla y caminar graciosa mente hacia mi mientras miraba el reflejo, levanto su cabeza y fue tan extraño, era bizarro, sus ojos eran como pequeños trazos de lienzos en movimiento y empezó a emitir un sonido horrible, como un chillido o rugido agudo mientras su boca parecía echa con garabatos dibujados también en movimiento, pero estos más rápidos y escalofriantes, no sé por qué, me familiarice con esa imagen.
Volteé rápidamente para no dejar que se me acercara pero… era extraño, el maniquí seguía en su lugar. De pronto sentí un golpe fuerte detrás de mí y un chillido escalofriante. Al voltear pude ver que el espejo estaba cuarteado, era el reflejo el cual quería salir de su espejo, se movía cada vez más rápido y no podía pensar.
Tome la llave del cuello del maniquí que yacía sentado al lado de la puerta la cual estaba cerrada. Usé la llave. No servirá, no entraba a la cerradura y empezaba a ponerme nervioso y el miedo se apoderaba de mi mientras el reflejo seguía chillando espantosamente a mis espaldas, comencé a desesperarme y caí hincado al piso casi llorando de los nervios, el chillido era mas y mas intenso el reflejo se ponía cada vez más agresivo eh intentaba atravesar su espejo.
Me di cuenta que en el reflejo de la puerta salía agua por debajo de esta y al mirar mi puerta pude notar que no salía nada debajo de ella. Eso era entonces, quería escapar del agua. Escuche otro golpe pero menos fuerte, era mi reflejo el cual había olvidado, el cual se reía de mi en el “Espejo de la verdad” de pronto observe algo que me asusto, ya que algo que no había notado antes por la posición en la que estaba podía verlo ahora, era el reflejo del maniquí, era un hombre, un hombre con sus ropas rasgadas y cubierto de sangre, parecía estar muerto.
Mi reflejo tomo la llave también del cuerpo frío y pálido de aquel hombre y puso la llave a centímetros del suelo con su mano y me veía, creo que quería decirme algo, los chillidos no cesaban y el espejo seguía rompiéndose y el flujo de el agua comenzaba a subir rápidamente.
El espejo comenzó a dejar escapar agua por las grietas causadas por el reflejo del maniquí u hombre o celador que lo golpeaba con mucha fuerza. Me levante del piso ya que empezaba a mojarme y al mirar el agua pude ver mi reflejo, entonces entendí: El reflejo de la llave sobre el agua es lo que quiso decirme mi reflejo. Puse la llave a centímetros del suelo y eh ahí la misma llave pero esta era un reflejo el cual se encontraba al revés y a diferencia de un espejo, yo podía traspasar el reflejo del agua. Metí mis dedos en el agua mientras otros salían de esta. tome la llave y los dedos que salían del agua tomaron la mía.
Me puse de pie ya que el flujo del agua subía rápidamente y el espejo se comenzaba a debilitar. Ahora la llave si pasaría por la cerradura pero… al abrir la puerta – que idiota soy – dije en voz alta voltee de nuevo al espejo donde la puerta también se abriría dejando salir el agua ahora a presión. El cristal del espejo se rompió y rápidamente pensé - ¡el hombre!- tome el maniquí lo más rápido que pude y lo traje conmigo mientras el agua comenzó a llenar la habitación cruce la puerta de nuevo con él y cerré.
Solo escuchaba el chillido ahora mucho más fuerte de el reflejo desesperado de el celador y los cristales de todos los espejos rompiéndose. Era escalofriante.
Ahora volvía a la oscuridad. No podía ver nada y el maniquí celador o lo que fuera estaba muy pesado, más de lo que pesaba antes; lo deje en el suelo y comencé a voltear a todos lados. De nuevo estaba envuelto en la oscuridad… y ¿ahora qué?